viernes, 13 de febrero de 2015

El Padre Camilo Torres Restrepo.... !Vive!

  

¡Cuentan que tras la bala se oyó una voz,  ...Era Dios que Gritaba REVOLUCION!

¡Nacer! Y ¿para qué? Es la incógnita de todo hombre sobre este mundo, no solo se viene a respirar, se viene a dejar un testimonio de vida. La vida del Padre Camilo Torres Restrepo, fue una vorágine sobre este mundo, es el ejemplo más vivo de que a esta vida se viene a dejar un testimonio, fue un hombre que se inmortalizo.

Para entender a Camilo hay que vivirlo, esto nos exige total honestidad y una mente liberada de estereotipos y prejuicios. Es necesario también ubicarlo dentro de un contexto global a fin de no romper con la consensualidad de sus ideas con su testimonio.

Desde pequeño manifestó su solidaridad hacia las clases más  explotada, siendo un niño llevaba las muestras médicas  del papá y las regalaba a los chircaleros (ladrilleros), hasta el dinero que se le daba para el cine lo repartía entre los niños más pobres de los barrios populares.

Camilo ingreso a la Universidad a estudiar Derecho, pero solo estuvo un semestre ya que para ese entonces decidió hacerse fraile Dominico, en el seminario realizo sus estudios brillantemente, destacando su disciplina, a tal grado que el Cardenal le adelanto su ordenación para que fuera a Lovaina a estudiar Sociología. Su permanencia en Lovaina la aprovecho para recorrer casi toda Europa, en parís trabajo con el “Abbé Pierre” recogiendo basura con indumentaria de obrero junto con ex presidiarios.  A su regreso a Colombia fue nombrado capellán de la Universidad Nacional y fue uno de los principales promotores y fundadores de la facultad de Sociología.


Yo quisiera saber cuántos estudiantes en Bogotá o en Colombia viven en los barrios obreros; cuantos emplean el tiempo libre en convivir con elementos de la clase popular, cuantos dedican sus vacaciones a ponerse en contacto con las clases más pobres de nuestro país, cuantos se esfuerzan en traducir a la práctica lo que predican como revolucionarios. Nuestro compromiso en la lucha implica que empleemos todos nuestros esfuerzos por la unificación y la organización de la clase popular, hasta alcanzar la meta final que no puede ser otra que la toma del poder para el pueblo, ¡cueste lo que cueste!...

Era Camilo alto y fornido y de continente noble y elegante; blanco de tez y con sus ojos pardos, de manos cordiales y fuertes, su rostro ligeramente cuadrado. Un hombre sencillo y humilde en su forma de ser, sin que por ello se esfumara su distinción de ser un hombre de  alta clase social, fruncía el entrecejo cuando lo acechaban  preocupaciones hondas.

Era un tipo que a toda hora estaba pensando en generar un cambio social, su mente trabajaba en todo momento, muy resistente a la fatiga física, lector infatigable,  su temperamento era nervioso, con facilidad tornábase impaciente pero con igual rapidez aparecía sereno, caustico en la polémica, manejaba inimaginables recursos con suma habilidad, descomplicado en el trato social, tenía el valor de ser franco y el desvalor de ser ingenuo, pero mostrábase tenaz en sus determinaciones cuando las veía racionales, con profundo sentido de justicia, era un hipersensible ante la problemática humana. Su armonía corpórea revelaba la fuerza interior de una personalidad avasalladora y decidida.

Quizá por los caminos de la sangre le llego el ancestro belicoso de los antepasados que le hizo anhelar un triunfo de lucha popular. Al mirarlo enmontado, surge la estampa de nuestros viejos caudillos políticos que lo dejaban todo por irse a guerrear tras sus banderas insurgentes.

Camilo Torres logro unificar a varios sectores progresistas de Colombia, entre ellos al Partido Comunista y a la Democracia Cristiana, a los cuales denomino “Frente Unido” sin embargo ante la poca o nula actuación de las organizaciones que el logro unificar decidió comenzar una lucha diferente, en donde el sentimiento puro de la Revolución no fuera cooptado, eran los tiempos en que la intromisión Yanqui era sumamente descarada, ante la amenaza de ver que los países latinoamericanos lograban ejercer un Poder Político Popular. Así que resolvió que el camino y la lucha a seguir eran  las armas, y marcho al monte  junto con el “Ejército de Liberación Nacional”

Camilo era el tipo de persona que no exigía ser tratado de forma distinta que a los demás, ejemplo de ello es que exigió a que se le sometiera a curso de entrenamiento como a cualquier guerrillero. El mismo lavaba su ropa, cocinaba para sus compañeros, prestaba servicio de guardia, y adelantaba labores de politización en algunas veredas. En cortísimo tiempo gano los primeros puestos. Nadie pudo hacerlo desistir en participar en la acción que le costó la vida. Quiso obtener del enemigo sus propias armas.

En el Breñal estaba y sabía que en cualquier momento detonaría la sorpresiva ráfaga de los fusiles y en el monte quedo de cara al cielo, frente a frente a la conciencia de los hombres libres. No importan las circunstancias, la forma el detalle, lo accidental. En seres como Camilo Torres, la trascendencia de su destino se inicia con la muerte. Fue el martes 15 de febrero de 1966 a las 10:30 de la mañana, cuando comenzó a inmortalizarse.

Camilo tiene un heredero único en la dimensión de lo temporal y de la historia: el pueblo. Este lo mantendrá autentico. Le pertenece al pueblo pobre, campesino y obrero de América, el hambre el desamparo, la endemia secular.  Voz de clase explotada, de gleba, de hombre anónimo destinado a ser arteria rota, sangre que acusa, inmolación silenciosa, cadáver profanado, cuerpo insepulto, carroña de caminos, rebeldía fusil, tea libertaria, grito. ¡Camilo Torres siempre representara ese espíritu de lucha por un cambio social en donde el pueblo tome el poder!




No hay comentarios: