viernes, 31 de enero de 2014

Sobre Cultura.



*En este dicho los conceptos y definiciones de cultura y de cultura popular son tan diversos como el numero de humanos en este planeta, por ello no pretendemos abordar conceptos o definiciones.

                                                               A lo largo de la historia desde el comienzo del matrimonio Estado-Gobierno, este dúo poco a poco se ha ido apoderando de todo aquello que le pueda resultar perjudicial para su estabilidad, por lo cual tenemos que todo espacio de necesidad humana, en poco tiempo lo devora y lo legitima a través de sus leyes absurdas, tenemos un sin fin de ejemplos, la libertad, la muerte, la economía, el arte entre otros y la cultura como una vorágine se niega a ser dominada por esta pareja,  hay que considerar  que es la cultura  el único medio que el Estado no ha podido del todo controlar a pesar de sus múltiples intentos. Sin embargo a pesar de sus fracasos lo siguen intentando, y es ahí donde debemos poner énfasis y  rechazar las múltiples intentonas que se están ejecutando y que dentro de poco tiempo se intensificaran contra una de las últimas  soberanías que nos queda la “cultura popular”.

Es visible que el mismo Estado promueva una rara cultura popular, habla de “jóvenes talentos” realiza eventos en donde el premio es la misma droga que asfixia ($)  motiva a la juventud que gusta del grafiti a alinearse, antes le llamaban música de protesta ahora la identifican también dentro del género de trova y hasta se comercializa, ¿quien le otorga titulo de poetas o de escritores?  Y el resto son meros aficionados a la literatura, este pareja forma una monstruosa estructura de “gente de cultura”, que los demás miembros de este planeta no tienen otro camino que la alineación, extermina todo olor a cultura disidente a la que llama de aficionados o alternativa,   promueve y apoya a grupos y a organizaciones  incipientes que no tienen siquiera idea de lo que son víctimas. Y en este mismo contexto  lo que antes se consideraba por la “gente de bien”  como  cultura marginal, callejera o urbana y que no tenia caso mirar, ahora ya les resulta interesante observar, apreciar y sobre todo patrocinar. Porque saben que esa masa de gente puede ser perjudicial para sus ambiciones. Por ello una de las formas de alinear a la juventud y a su cultura urbana, es precisamente  atrayéndolos a foros del Estado y esto puede sonar algo parecido a llevarlos a la misma cueva del lobo, debemos considerar que la falta de espacios obedece a la falta de apoyo de la sociedad, de la misma juventud libre, esto trae como consecuencia que las calles dejen de ser territorio libre y pasen a poder y dominio del mismo aparato en contubernio, hasta los “tianguis culturales” ya son meros baratillos de baratijas donde se expone el plástico del sistema.

Hagamos de las paredes de nuestras ciudades una galería para la igualdad, hagamos melodías con altas dosis de conciencia, escribamos las verdades que el pueblo necesita, hagamos de las calles peligrosas un clima de efervescencia libertaria, sin intromisión del estado burgués.



Por lo cual debemos los jóvenes imponer nuestra dictadura sobre las calles, sobre la cultura porque somos los únicos en este pequeño planeta que podemos  dominar y controlar a la cultura y sus múltiples manifestaciones solo los jóvenes libres,  los jóvenes que consumen y que producen cultura a diario, desde los barrios más populares de cualquier ciudad hasta las aldeas más remotas de cualquier región,  es ella, la cultura la única medicina para nuestra civilización y son solo los jóvenes los  médicos para remediar las rarísimas enfermedades de esta civilización depravada y moribunda.

Para Gurigay/Argentina.

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