jueves, 26 de diciembre de 2013

Spera...





                  Diálogos estremecedores  sobre el piso miradas como el invierno,  risa amarga que hunde mi soledad… de pronto aquí despierto en esta atmosfera insalubre, llena de harapientas arañas.

Y dentro del ocaso hay fuerza, no demuestro temor, todo inicio en la gran turba, como que la visión se esfumo, palideció y silencio el ambiente...

¿Cuál ambiente?

Ese traidor y caluroso ambiente, en el cual pregonan que son los días del odiado amor que he olvidado...

Sirenas horribles por doquier, miradas acusándome, y de pronto ¡yo solo contra el mundo!,  solo quería correr y correr sin detenerme y cuando canse olvidar sin que me duela, porque sé que será ¡tan doloroso!...

Y al fin llego el vástago engreído, el cual con su ira detuvo mi marcha a la vida soñada, y por eso estoy ¡aquí! En el lugar menos querido por ti... que infamia haberme recluido con este núcleo de intelectuales con apodo antiguo.

Se acerca el tan temible y odiado rey de la crujía, mi pensamiento era confuso, en realidad no supe cuando llego la embriaguez a mi  mente, solo sé que ya no soy el mismo, y ahora estoy con la incertidumbre de estar a la espera de la realidad fatal.

Mi padre el Trabajador de noche y de día, y mi madre la que vela las noches en espera de mi llamada, ellos aun no lo saben pero en la crujía fría, solo he durado lo que merecía... ¿Me lo merecía en realidad...? Me duele demasiado pensar que algún día fui  un guerrillero, que luchaban verdaderas batallas contra eso que hoy llaman sistema... y el combatir era la razón de mi existencia y hoy perdura el aliento a  la última batalla, aun perdura en mi ese olor a pólvora y adrenalina, solo me refugio en las nostalgias perdidas que significaban en su tiempo turbas de alegría.

Tras caer la noche y el frio húmedo, viajo como una llamarada fugaz  hacia el centro de mi éxito pasajero, que se esfumo en los días soñados, en todo mi ser aún persiste esa sed de batallas y no sé si algún día vuelva a luchar, esa es la pregunta que a diario me hago, y la respuesta solo mi creador la sabe...



Cuando observo atentamente mis días culminados mi pecho se abre y mi corazón se estremece... y el dolor surge en lo más recóndito de mi ser. En ocasiones tengo temor  de saltar a la gruta turbulenta donde ellos viven, un mundo de extrañas sensaciones, ¡un mundo de muertos y vivos!

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