sábado, 29 de diciembre de 2012

Barranca de Huentitán.-




                              En Guadalajara, México, hay una falla geológica a la que apodan “Barranca de Huentitán” a ella se recurre para practicar senderismo o simplemente para disfrutar del precioso paisaje, entre estas verdosas montañas hay una enorme rajadura que comienza desde la parte más alta que es la ciudad y desciende más de 4 kilómetros hasta una pequeña aldea abandonada llamada Arcediano, esta enorme rajadura es una  vía  que conduce a un pequeño funicular muy rudimentario llamado “el malacate” que cuando transita produce un alboroto en toda la barranca que hace que el paseante se detenga para mirarlo subir o bajar, debemos de ser sinceros y decir que no cualquier persona acude a la barranca, debido a que el trayecto es verdaderamente extremo son 4 kilómetros con pendientes empedradas que hacen riesgoso el camino, a esto hay un dicho que se utiliza entre los paseantes “de bajada hasta rodando pero de subida ni llorando” es usual ver a personas que van por primera vez y que emocionadas llegan hasta la parte más baja, pero cuando están subiendo sufren un verdadero martirio que bien vale la pena ya que aquí es el único sitio con oxígeno en toda la ciudad.



El paisaje es de un verdor profundo, las enormes rocas pareciera que dicen algo y los pronunciados riscos engendran un biruji hechizante que se mezcla con el fastuoso olor a hierbas. Serpientes, ardillas e iguanas hacen de aquí su aposento y el cotidiano bullicio de los pájaros se conjuga con el cantico nostálgico de las cigarras. Huentitán y la Barranca son parte de la historia de Guadalajara, aquí nació el Charro Vicente Fernández, a este sitio acudían el escritor Agustín Yáñez y el muralista Dr. Atl. Aquí en la época de la colonia, los españoles fueron masacrados por los indios de Huentitán,  este lugar es una joya escondida, que cuando se descubre te enamora.

       

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