miércoles, 31 de octubre de 2012

Talpita;

Talpita.

Historia de un Barrio Bravo.

                  
                        Hacia la segunda mitad del concluido siglo XX, se disparó el crecimiento urbano de la ciudad de Guadalajara, en particular de la parte oriente. Tanto los movimientos sociales de la Revolución Mexicana como los grupos cristeros, provocaron que innumerables familias emigrasen a la capital del Estado en busca de nuevos horizontes. Los problemas económicos nacionales agudizados por la crisis financiera ocasionada por la segunda guerra mundial, orilló a que muchas personas se viniesen a trabajar a la Perla de Occidente.

Algunos se trajeron (familias enteras) a sus esposas e hijos y buscaron territorios donde establecerse, la débil economía, sólo permitió la adquisición de terrenos en la parte oriente de Guadalajara, concretamente donde se habían establecido las posesiones de los padres Oblatos, con la conocida Hacienda de Oblatos. Ahí comenzaron a fincarse las propiedades en lo que fueran los antiguos potreros de La Huerta, de Cuéllar, de Blanco y los de La Loma, Tres Marías y El Plan, el fraccionamiento de estos lugares dio origen a una nueva colonia: Talpita. Algunos de los habitantes avecindados venían de pueblitos de la región de la Sierra, de Mascota, Talpa, Atenguillo, Puerto Vallarta, Ameca, etc. Gente con profundas raíces religiosas y grande amor a la imagen de la Virgen del Rosario venerada en la mencionada serrana población de Talpa de Allende, siendo en su honor el motivo por el que decidieron llamar a su colonia Talpita.

Al principio la vida no fue fácil. Con muchas dificultades las primeras familias establecidas batallaron por la urbanización de la zona y su integración a la ciudad. En muchos predios todavía se sembraban maíz, calabaza, frijol, chayote, y en lo que quedaba de la Huerta de la ex Hacienda de Oblatos. La vía del ferrocarril que iba hasta la ceja de la barranca a los baños de agua caliente, serpenteaba por el extremo oriente, así también cruzaba el territorio del antiguo camino a la Barranca de Oblatos.

Las primeras viviendas eran muy humildes, algunas casitas con láminas de cartón, las calles de "pura tierra", sin embargo, los vecinos comenzaron a designarlas con nombres de "santos". Esta colonia en muchos aspectos tuvo similitudes con la próspera y pujante colonia del poniente de Guadalajara: Chapalita.

Talpita fue como la "Chapalita del Oriente", con la diferencia, claro está, de la economía.

Una pudiente y la otra con pocos recursos. Sin embargo, las dos con sendos templos y hasta con cierto parecido arquitectónico y que escogieron por titular en una y otra a la Virgen María, la primera en su advocación de Guadalupe y la segunda a Nuestra Señora del Rosario de Talpa, al igual las calles de ambas colonias fueron bautizadas con nombres de santos.

Talpita también se esforzó en contar con las aprobaciones de urbanización como lo fueron la nivelación de calles, nomenclatura, agua potable y alcantarillado y el sistema eléctrico.

El templo de Talpita al principio fue una improvisada capilla para la atención espiritual de los habitantes, esto aconteció iniciando la segunda mitad del siglo XX, con el tiempo se adquirieron los terrenos ubicados sobre la primitiva calle de Santa María actualmente Santa Clemencia, entre la 56 y 58 (hoy Juan de Dios Robledo y Sebastián Allende) donde comienzan las obras de edificación del nuevo templo. Esto sucedió hacia el inicio de la década de 1960, el día 22 de febrero de 1961, el cardenal José Garibi y Rivera autorizó la creación de un nuevo curato, el templo fue erigido en parroquia. A la par y compartiendo espacios con la iglesia se construyó el Jardín Municipal Matías de la Mota Padilla en la misma manzana, actualmente fijada por las calles Juan de Dios Robledo, al poniente; San Esteban, por el sur; Sebastián Allende, por el oriente y Santa Clemencia, por el norte.

La delimitación de la colonia no ha sido muy precisa, sin embargo, se consideraban sus términos por el punto norte la Calzada del Obrero, dando vuelta por la calle 64 para tomar la de Circunvalación Oblatos por el oriente la Avenida de los Artesanos, San Esteban a la calle 74, para tomar por el sur Puerto Melaque y cerrar con la calle 48. Así, pues, hoy en día fraccionamientos como San Martín, Blanco y Cuéllar, La Huerta, han quedado integrados al Barrio de Talpita.

Los pobladores de la colonia Talpita se dedicaban inicialmente al comercio, otros oficios que desempeñaron fueron en el ramo de la construcción y artesanías, con mucha satisfacción celebraban el día 3 de mayo, “Fiesta de la Santa Cruz”, insignia patronal de los constructores, por dondequiera se observaban en las obras coronando las casas en edificación decoradas cruces de papel de china, donde todo el gremio de los albañiles al estallido de los cohetes y al son de la música celebraban su día.

Otra importante fiesta de la colonia Talpita, fue la “Fiesta Patronal de la Virgen del Rosario”, precedida por un novenario y con la quema de castillos y fuegos pirotécnicos, y la instalación de juegos mecánicos en el jardín frente al templo.       

Poco a poco, la colonia se fue integrando a la infraestructura urbana de Guadalajara, en la década de los sesentas se inició la construcción del Mercado Municipal; las calles que primero fueron de tierra, se empedraron para los años setentas y a partir de los ochentas se comenzaron a pavimentar, llegaron las iniciales instituciones bancarias y se pusieron en servicio comercios a mediana escala, se popularizaron en todo el territorio las cenadurías de comal, donde se podían degustar típicos antojitos mexicanos como el pozole blanco y el rojo, las enchiladas, los sopes y los tradicionales tacos dorados y flautas, amén de las tostadas preparadas desde la forma sencilla simplemente untadas de frijoles, con salsa, col picado, salsa picante y espolvoreadas de queso seco, hasta las especiales deshebradas de carne de puerco o de pata o cueritos, otras especialidades gastronómicas del barrio son los tamales y el menudo.

Los primeros camiones de pasajeros que circularon por la colonia fueron los llamados "cremitas" que circularon por la Calzada del Obrero y por la calle 56 y los de la línea "Oblatos y Centro Colonias"; hoy en día son numerosas rutas de transporte que la atraviesan y cruzan por todos sus ángulos y puntos cardinales.

El barrio a través del tiempo sufrió los embates de ciertos grupos sociales que los mismos habitantes designaban con los nombres de pandilleros, vagos, teporochos y más actualmente cholos, que causaron algunos temores entre los colonos, afortunadamente con el paso del tiempo se ha solucionado en mucho la problemática. Otro fenómeno social que abundó en el territorio fueron las llamadas vecindades, establecidas para solucionar la escasez de vivienda y los altos precios de las casas en renta, otra situación fueron la llegada hacia la década de los sesentas de algunas casas de asignación, y que preferentemente se establecieron en la periferia, pero no por ello los vecinos permanecieron cruzados de brazos, lucharon con ahínco por alejarlas de su entorno con el afán de la moralización de los habitantes. 

2 comentarios:

otilio dijo...

Pepe quisiera consultar acerca del tren que llegaba a las orillas de la barranca de oblatos, no se si tengas informacion mas profunda sobre esa epoca, estoy recopilando informacion historica sobre la Barranca de Oblatos, quisiera saber mas sobre la historia de los que hoy es la academia de policia, yo vivo en talpita, muchas gracias

Anónimo dijo...

Entre 1899 y 1901 se publicaron los decretos para la construcción del ferrocarril de via angosta, de maquina de vapor, este tren fue construido por el propietario de la Hacienda de Oblatos de nombre Miguel Vázquez, y vino a sustituir al tren de mulitas, iniciaba su recorrido en las actuales avenida Belisario Dominguez y calle Gigantes, en el portón de la hacienda, ahí se ubicaban las trojes y la garita de oblatos, el ten recorría la Hacienda pasando cerca del casco donde se reabastecía de agua (Calles hacienda de cajas y Av. Plutarco Elías Calles) proseguía su camino hasta el filo de la Barranca bajando por la actual Avenida la Venta, donde se ubicaba su estación provisional y un salón de recreo con billar y toda la cosa, de la estación provisional el tren se internaba un poco mas de 1100 metros hacia Zalatitán pasando por el salto del Laurel u Osorio, una cascada que da a un costado de los baños de agua termal de Oblatos. Mas información en Centro Cultural Oblatos...