domingo, 13 de noviembre de 2011

Casimiro Castillo.-



Mientras el aire tibio recorre las  veredas
la brisa con sabor a mar deja pegajosas las mejillas
 y las miradas maravilladas descubren  al cerro de la cruz
celosa muralla tropical,
con un verdor energico.
Sus gentes serenas transitan
Sobre las callejuelas empedradas
 y sus casas frescas animan al viajero a tertuliar
y si miramos detenidamente
 pareciera estar alrededor de un castillo de piedra.
Con la voz del silbido de un ingenio,
que anuncia que la zafra está en ¡puerta!
Aquí todo es quedo,  aquí no se conoce modernidad…






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