miércoles, 28 de enero de 2009

Estampa Tapatía I.



El LUMPEMPROLETARIADO en esta ciudad se acentúa con la Prostituta, los hijos de los Albañiles, la Bohemia Urbana; en las expresiónes cantinflescas de un lenguaje esquivo y de soslayo: habla kilometricamente para no decir nada porque la palabra es la única forma de defensa del olvidado. Los albures como juego de palabras en busca de identidad entre los interlocutores, porque al ser de tan variados lugares de origen, buscan identificarse por la lengua.

Los avecinados a las afueras de la ciudad que apenas si pueden trabajar regularmente como vendedores ambulantes,  lavadores de coches. Oficios varios, el bolero lustra y saca brillo a los gastados zapatos, la señora que lava y plancha ajeno es despreciada por la patrona pudiente.

Personajes de barro, acero o de simple aire, que caminan con playeras churriguerescas del partido político que les regalo una torta, el sol incandescente quema la piel, las palmas de las manos y de los pies son callosas y cansadas por el ajetreo. No es raro ver que los pleitos entre vecinas sucedan constantemente, no es raro ver que las apuñaladas o las muertes sean el pan de cada día, la única forma de salir de esta miseria es ingresar a las filas de la delincuencia organizada.

Sus días son turbulentos,  tras caer la noche se reúnen en el novenario del difuntito, con la única finalidad de comer y beber lo mas que se pueda de lo que la viuda ofrezca, así como el saber de la vida de los demás  el chisme es una necesidad para vivir.

Los  hombres, niños y mujeres son rezanderos por necesidad. Los Domingos Churpios, son dedicados al elixir de la cerveza y al ancestral juego de futbol, la cumbia y la música folklorica retumban las calles solitarias, tras la noche dominical es tiempo de alabar y rezar de beber y bailar.

Pomposas aceras de adobe la arquitectura con orientación rara y absurda, las casas crecen hacia arriba en cada piso habita una familia, en la parte baja de la casa viven los padres lo que deja entre ver el pudor de los años pasados. Las vecindades pestilentes al sexo nocturno, la puta y el maricón dolidos por su marginación de la señora llamada sociedad.

El olor despreciable, de los restos de quien en vida fuera un rabioso can, esta condenado a descomponerse sin que a nadie le importe. El majestuoso tianguis-mercado ambulante que vende productos variados se destaca la ropa de segunda traída de el país vecino, todas las marchantas aglutinadas en el mar de ropa barata en busca de una prenda según ellas "de marca".

Y es, el sabor y una de tantas fragancias de la zona trabajadora, obrera o simplemente de la gente que esta abajo de la pirámide social...

2 comentarios:

ADN, eL MoRb0sO dijo...

Me gusta como hilas cosas...

Ni pareces futuro abogado, más bien filósofo (sin ofender a ninguna de las 2 partes eeeh)


Saludos.

Carmen Castilla dijo...

Hola Agustín, te he dejado un reto en mi blog, por si te apetece seguirlo!!